El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha puesto la mira en el gigante suramericano, Brasil. Acompañado de una robusta delegación que incluye a líderes empresariales y legisladores, Mulino ha iniciado una gira con un objetivo claro: atraer capitales que impulsen la economía panameña. La visita, que busca cimentar al país como un centro neurálgico para la reexportación de productos hacia el mercado del sur del continente.
La génesis de este viaje se encuentra en un encuentro bilateral entre Mulino y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la Cumbre del Mercosur celebrada en Argentina a principios de julio.
Uno de los puntos en la agenda panameña es un posible regreso de la bananera Chiquita. La industria bananera, que en su momento fue un pilar para la economía panameña, ha visto un declive en las últimas décadas. La estrategia de Panamá parece aprovechar su posición geográfica y su infraestructura logística para convertirse en la puerta de entrada de productos brasileños y de otras naciones suramericanas hacia el resto del mundo.



