La batalla contra la inflación en México continúa siendo el foco central del Banco de México, con la subgobernadora Galia Borja señalando que los riesgos sobre el aumento de precios «siguen inclinados al alza».
En declaraciones recientes, Borja afirmó que «ningún miembro del directorio del banco se siente cómodo» con los niveles actuales de inflación, una indicación clara de que la postura monetaria restrictiva podría mantenerse por más tiempo del esperado.
La cautela de la autoridad monetaria se debe no solo a la persistencia de la inflación subyacente, sino también a un horizonte de riesgos que se extienden más allá del corto plazo, proyectando presiones hasta el año 2026.
La postura de Galia Borja reafirma el compromiso de Banxico de llevar la inflación a su meta del 3%. La preocupación por los riesgos de 2026 sugiere que el banco central está adoptando una visión de largo plazo en su política monetaria.
La clave para la estabilidad futura, según el banco, será monitorear de cerca estos riesgos políticos y estructurales que amenazan con perpetuar las presiones inflacionarias.



