E yen japonés podría iniciar un ciclo de fortalecimiento en los próximos años, encadenando un probable periodo de de crecimiento frente a divisas globales.
Este escenario es apoyado por la idea de un ciclo recurrente de ocho a nueve años en el tipo de cambio, lo que implica que la debilidad observada podría haber tocado fondo en 2024.
La proyección de Morgan Stanley se enmarca en un contexto global donde las tensiones inflacionarias y las diferencias en las políticas monetarias entre las economías avanzada y emergente han generado movimientos significativos en los pares cambiarios.
Para entender la lógica, es clave observar el concepto de tipo de cambio efectivo, que pondera las variaciones del yen frente a una canasta de divisas, y no solo frente al dólar. Si este indicador adhería a una trayectoria de fortalecimiento en el horizonte de varios años, podría interpretarse como una señal de mayor competitividad externa y de una demanda internacional sostenida por bienes y servicios japoneses.
Las dinámicas macroeconómicas, las tensiones geopolíticas y los cambios en la política monetaria global pueden alterar los escenarios previstos. Un fortalecimiento estructural del yen requeriría, entre otros factores, avances en la productividad, una trayectoria de inflación alineada con el objetivo del Banco de Japón y una estabilidad fiscal que genere confianza entre inversores.



