Bank of America ha enviado una señal de confianza inusual hacia el norte de Europa. La institución financiera ha reafirmado su pronóstico alcista para la corona noruega de cara al resto de 2026, sosteniendo que los sólidos fundamentos internos del país escandinavo prevalecerán sobre la inestabilidad de los mercados energéticos globales.

La tesis de los estrategas de BofA se apoya en una combinación de factores externos e internos que posicionan a Noruega como una «isla de estabilidad» en el G10. A pesar de que los precios del gas natural y del crudo Brent enfrentan presiones a la baja, la corona noruega parece lista para una apreciación táctica frente al euro y el dólar.

El análisis del banco subraya que la corona noruega se beneficiará de un sólido crecimiento en Estados Unidos y de una mejora gradual en las condiciones macroeconómicas de la Eurozona. Sin embargo, el catalizador externo más sorprendente es China.

BofA señala que la sensibilidad de la corona noruega a la economía china es comparable a la del dólar australiano; por ello, las medidas de flexibilización previstas en Pekín para el segundo trimestre de 2026 actuarán como un viento de cola para la divisa noruega.

El camino no está exento de obstáculos. Las tensiones geopolíticas, especialmente los acontecimientos en Venezuela y las posibles negociaciones de paz en Ucrania, podrían alterar los flujos energéticos y debilitar la demanda de activos noruegos.

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