En un informe que ha sacudido las mesas de dinero esta mañana, Goldman Sachs anunció un ajuste drástico en su hoja de ruta para la política monetaria de Estados Unidos. El banco de inversión más influyente del mundo ha decidido retrasar su previsión de recortes de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, situando ahora los primeros movimientos hacia el cierre del año.
Goldman Sachs ahora proyecta únicamente dos reducciones de 25 puntos básicos (un cuarto de punto) para 2026, programadas específicamente para los meses de septiembre y diciembre.
La razón detrás de este cambio de postura no se encuentra únicamente en los datos de empleo o consumo interno, sino a miles de kilómetros de distancia. El banco cita los crecientes riesgos de inflación relacionados con el conflicto en Oriente Medio como el principal obstáculo para que la Fed cumpla con su objetivo del 2%.
La inestabilidad en la región no solo presiona al alza los precios del crudo, sino que amenaza con desajustar nuevamente las cadenas de suministro globales y los costos de transporte marítimo.
Este retraso en las previsiones de Goldman Sachs sugiere que el mercado debe prepararse para un verano de tasas altas. El mensaje es claro: la Fed no tiene prisa por recortar si existe el más mínimo riesgo de un rebrote inflacionario importado por el shock energético.
El cambio de perspectiva de Goldman Sachs suele actuar como un faro para otros fondos de cobertura y gestores de activos. Si la inflación no cede debido a la presión externa, el «aterrizaje suave» de la economía estadounidense podría verse comprometido por un costo del crédito que se resiste a bajar.



