Goldman Sachs afirmó que la curva de costes del mercado del mineral de hierro se ha desplazado considerablemente al alza en los últimos dos años, y que el coste marginal de producción ahora proporciona un precio mínimo de aproximadamente entre 90 y 95 dólares por tonelada a corto plazo.

La evaluación elaborada por la firma de banca de inversión estadounidense analiza las transformaciones estructurales en la cadena de valor siderúrgica global, destacando cómo el incremento de los gastos operativos, la inflación en el costo de los insumos y los ajustes en la logística de extracción han redefinido los niveles de soporte financiero para los productores mundiales de esta materia prima estratégica.

Los precios del mineral de hierro han caído recientemente hasta situarse en torno a los 95 dólares por tonelada, tras haber promediado aproximadamente 105 dólares por tonelada durante los últimos dos o tres años.

Este ajuste a la baja sitúa a las cotizaciones internacionales en una zona de confluencia crítica cerca del piso teórico calculado por el banco de inversión, reduciendo los márgenes de rentabilidad operativa para las explotaciones mineras de menor escala o con costos de extracción más elevados en el mercado transoceánico.

Goldman Sachs atribuyó este descenso a un mercado más equilibrado, impulsado por una disminución en la producción y las exportaciones de acero chinas, una mejora en el suministro marítimo procedente de importantes mineras australianas y brasileñas, el nuevo suministro de la mina Simandou en África Occidental y la dinámica actual vinculada a China Mineral Resources Group.

La convergencia de estos factores de oferta y demanda ha moderado las tensiones de escasez registradas en ciclos previos, favoreciendo una reconfiguración de los inventarios en los principales puertos de recepción internacionales.

La desaceleración en el volumen de procesamiento de las acerías chinas refleja la reorganización de su sector industrial y la menor demanda proveniente de la actividad inmobiliaria y de infraestructura en el país asiático.

Al reducirse la elaboración de acero crudo y las ventas al exterior de productos siderúrgicos terminados, las compras de insumos primarios se han contraído de forma proporcional. Esta moderación en el consumo interno chino ha contrarrestado los estímulos previos, ejerciendo una presión bajista sobre el precio por tonelada en las plazas de negociación a término.

La mayor eficiencia en la extracción por parte de los principales conglomerados globales, combinada con la entrada progresiva de la producción de la mina Simandou en Guinea —uno de los depósitos de mineral de hierro no desarrollados más grandes del mundo—, ha aportado volumen adicional a la oferta global, diversificando las fuentes de suministro para la industria pesada.

La consolidación operativa de China Mineral Resources Group, la entidad estatal creada por Pekín para centralizar las compras de mineral de hierro y negociar las tarifas de importación en representación de las acerías nacionales, ha introducido un nuevo mecanismo de fijación de precios en el mercado.

La estrategia de compras centralizadas busca incrementar la capacidad de negociación frente a las grandes multinacionales extractivas, influyendo en la dinámica de contratación y moderando los picos de volatilidad en las cotizaciones SPOT.

El seguimiento de la curva de costos y la evolución de los precios del mineral de hierro continuará en el centro de atención de los analistas de materias primas, los mercados financieros y las empresas siderúrgicas mundiales durante los próximos trimestres.

La capacidad del piso de 90 a 95 dólares por tonelada para sostener las cotizaciones dependerá de la velocidad con la que se incorpore la nueva oferta de África Occidental y de los niveles definitivos de producción de acero que determine la industria china.

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