La actividad empresarial en Estados Unidos se desaceleró por segundo mes consecutivo en septiembre de 2025 y, aunque las empresas se quejaron de que los aranceles elevaban los costos, no aumentaron los precios de sus bienes y servicios, lo que es un buen augurio para las perspectivas de inflación.

El Índice PMI Compuesto de Producción de Estados Unidos bajó a 53,6 este mes desde 54,6 en agosto. La medición de los precios pagados por las empresas por los insumos aumentó a 62,6 desde 60,8 el mes pasado, señalando que los aranceles fueron nuevamente citados abrumadoramente como la principal causa de mayores aumentos de costos.

En una economía donde el pulso de la producción se interpreta con lupa por inversores y responsables de política, la lectura de septiembre refuerza la narrativa de un crecimiento moderado, pero no desinflado. El PMI, por encima de 50, indica expansión, pero el descenso de un punto completo sugiere que la actividad manufacturera y de servicios podría enfrentar vientos más desfavorables en los próximos trimestres.

El endurecimiento de costos, alimentado por aranceles y tensiones en las cadenas de suministro, parece haber frenado la contratación y la inversión, aunque el efecto en precios al consumidor permanece contenido, al menos por ahora.

Los datos de insumos ofrecen una señal contradictoria: los precios pagados por las empresas para adquirir bienes intermedios y materias primas registraron su mayor avance en varios meses, acercándose a niveles que históricamente han presionado la inflación. 

La relación entre aranceles y precios al consumidor continúa en el centro del debate económico. Los ejecutivos citan de forma reiterada que los aranceles elevan costos sin que, en la práctica, se trasladen de inmediato a los precios finales. Este comportamiento, si se mantiene, podría significar un tramo de inercia inflacionaria menos pronunciado de lo esperado, pero también una mayor volatilidad en los márgenes de ganancia de las empresas.

Si la inflación sigue cediendo por la contención de precios al consumidor, pero los costos de insumos se mantienen elevados, podría requerirse una calibración más fina de la política monetaria para equilibrar crecimiento y estabilidad de precios en un entorno global cada vez más complejo.

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