Bank of America señaló una nueva posición cambiaria que favorece al real brasileño frente al peso mexicano, apuntando mayores ventajas y valoración relativa. El banco estableció una posición larga sobre el par real brasileño frente al peso mexicano a 3,45, con un objetivo de 3,80 y un stop-loss de 3,20.

Según el estudio, la operación ofrece un movimiento positivo del 5,6% anual con una volatilidad cercana al 12%. Estos datos destacan un ambiente en el que el real se ve más barato en relación con el peso mexicano y, al mismo tiempo, presenta un mayor potencial de apreciación, en un contexto de diferenciales de inflación y de políticas monetarias que han evolucionado de forma divergente.

El análisis de Bank of America se sitúa en un momento en que las condiciones de los mercados de divisas latinoamericanos están influenciadas por factores internos y externos.

Por un lado, Brasil continúa con un ciclo de recuperación económica que, si bien modesto, se apoya en la mejora de indicadores fiscales y en un entorno internacional de tasas más elevadas que favorecen a divisas de economías con políticas monetarias creíbles.

Por otro lado, México ha mostrado una trayectoria de endurecimiento monetario y señales de cautela ante la inestabilidad política, lo que puede limitar la apreciación del peso en el corto plazo frente a monedas de mayor rendimiento relativo.

La estrategia propuesta por la entidad estadounidense sugiere que, a falta de cambios agresivos en las políticas, el real podría mantener su impulso frente al peso, impulsado por expectativas de crecimiento en Brasil y por valoraciones que parecen haber quedado más descontadas.

En mercados emergentes, las decisiones de grandes bancos suelen anticipar movimientos de gestores de cartera, mientras que la realidad macroeconómica, la disciplina fiscal y la orientación de la política monetaria doméstica seguirán siendo determinantes claves de la dirección del real y del peso.

La nueva apuesta cambiaria refleja un esfuerzo por capturar valor relativo entre dos economías con fundamentos en evolución, donde el real brasileño podría superar al peso mexicano si persisten las condiciones actuales, siempre que no irrumpan riesgos políticos o cambios súbitos en las políticas monetarias de ambos países.

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