En un movimiento que ha tomado por sorpresa a los operadores del sector hidrocarburos, el Gobierno de Ecuador ha decidido reescribir las reglas del juego logístico y fiscal con su vecino del norte, aplicando medidas que encarecen drásticamente la operatividad colombiana en territorio ecuatoriano.

Ecuador ha oficializado un incremento exponencial en la tarifa de transporte de crudo colombiano, la cual pasa de los 3 dólares a los 30 dólares por barril.

Este aumento del 900% transforma por completo la estructura de costos para las empresas colombianas que dependen de la infraestructura ecuatoriana, especialmente de los oleoductos que facilitan la salida de crudo desde los campos del sur de Colombia hacia puertos en el Pacífico.

A la presión logística se suma ahora una barrera arancelaria. La ministra de Ambiente y Energía de Ecuador, Inés Manzano, confirmó que el nuevo gravamen del 30% impuesto a las importaciones provenientes de Colombia ya es una realidad. Según la funcionaria, esta medida impositiva empezó a regir formalmente desde el pasado 25 de enero de 2026.

Un impuesto del 30% sobre importaciones vecinas desafía el espíritu de libre comercio de la Comunidad Andina. En los mercados de futuros, la reacción ha sido de cautela; se espera que Bogotá responda con medidas recíprocas o eleve una queja formal ante organismos internacionales.

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