A pesar de que la divisa surcoreana ha navegado recientemente por aguas turbulentas, enfrentando una presión a la baja persistente, las proyecciones a largo plazo comienzan a dibujar un escenario de resiliencia.
Según el último informe estratégico de Bank of America, el won está preparado para un giro de guion en 2026. La entidad financiera pronostica que la moneda coreana logrará fortalecerse frente al dólar estadounidense, estableciendo un objetivo de tipo de cambio de 1.395 wones por dólar para el cierre de dicho año.
Para entender la magnitud de este pronóstico, es necesario observar el contexto presente. El won ha sufrido el embate de un dólar globalmente fuerte y de la incertidumbre en las cadenas de suministro tecnológicas, pilares de la economía de Seúl.
El fortalecimiento proyectado hacia el nivel de 1.395 implica una recuperación gradual pero firme. Esta visión se apoya en una mejora de los fundamentos macroeconómicos de Corea del Sur, incluyendo una recuperación en el sector de semiconductores y un ajuste en las políticas monetarias locales que podrían devolver el atractivo a los activos denominados en wones.
Aunque el camino hacia 2026 no estará exento de volatilidad, el informe destaca que la actual presión a la baja debe interpretarse como una fase transitoria. El «ancla» para esta recuperación será la balanza comercial surcoreana y la potencial inclusión de los bonos del país en índices globales de referencia, lo que atraería flujos de inversión extranjera directa.



