La economía mexicana ha iniciado el 2026 bajo una nota de cautela que ha obligado a los responsables de la política monetaria a recalibrar su estrategia. Según los datos más recientes divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la inflación interanual en México experimentó un repunte durante enero, una señal de alerta que valida la reciente decisión del Banco de México de interrumpir su ciclo de suavización monetaria.

Tras un cierre de año 2025 que sugería una convergencia hacia la meta, el Índice Nacional de Precios al Consumidor mostró una resistencia inesperada. La cifra se ubicó en un 3.79% a tasa interanual, lo que representa una aceleración frente al 3.69% registrado en diciembre.

Este fenómeno de «rebote» en el primer mes del año suele estar asociado a la famosa cuesta de enero, pero en esta ocasión, el componente subyacente  ha mostrado una persistencia que preocupa a los analistas. El dato del INEGI ha servido como el respaldo definitivo para la postura restrictiva adoptada por la Junta de Gobierno de Banxico.

Esta interrupción en la bajada de tasas de interés significa que el costo del financiamiento se mantendrá en niveles elevados por más tiempo del previsto. Los créditos hipotecarios, automotrices y las tarjetas de crédito no verán el alivio esperado en el corto plazo, lo que podría enfriar ligeramente el dinamismo del consumo interno durante el primer trimestre del año.

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