El Parlamento alemán aprobó el primer presupuesto anual desde la ratificación, a principios de 2025, de reformas radicales para flexibilizar las normas fiscales. Con estas medidas, el país busca reactivar la economía mediante inversiones récord y, al mismo tiempo, comprometerse a aumentar el gasto en defensa.
El presupuesto 2025 permite una inversión total de casi 136.940 millones de dólares, una cifra que refleja un cambio estratégico en la orientación fiscal y la priorización de infraestructura y seguridad nacional. El elemento central del acuerdo es un fondo de infraestructuras diseñado para financiar proyectos de transporte, energía y digitalización, entre otros frentes clave para la productividad y el crecimiento a medio plazo.
La combinación de inversiones públicas y mayor gasto en defensa busca mitigar una posible desaceleración y sostener la demanda interna. Los defensores de la política señalan que las inversiones en infraestructura acelerarán la productividad, reducirán cuellos de botella logísticos y potenciarán la competitividad alemana frente a sus socios comerciales.
Críticos advierten sobre el riesgo de desalinear las reglas fiscales con la sostenibilidad de la deuda a medio plazo y la necesidad de garantías sobre la eficiencia del gasto. La aprobación del presupuesto marca un viraje significativo en la política fiscal alemana, con inversiones récord para reactivar la economía, apoyadas por un marco que facilita el gasto en defensa.



