El Palacio de Gobierno de Lima ha movido una ficha de alto impacto en el tablero internacional. La incorporación de Hernando de Soto, el economista de 84 años y referente global en derechos de propiedad, a las mesas de trabajo de la gestión transitoria de Balcázar, marca un intento decidido por inyectar certidumbre técnica en un contexto de fragilidad institucional.
La Presidencia peruana no ha escatimado en elogios, subrayando el «reconocido prestigio y respeto internacional» del que goza De Soto. Para los mercados financieros, este respaldo no es un tema menor. De Soto, autor de El misterio del capital, es visto por los inversores extranjeros como un garante de las reglas del juego de la economía de mercado y un arquitecto capaz de formalizar activos en economías emergentes.
La «reunión de trabajo» sostenida entre Balcázar y De Soto en el Palacio de Gobierno tuvo como objetivo central definir las primeras acciones estratégicas. Según el comunicado oficial, estas medidas se enmarcarán estrictamente en el orden constitucional y las facultades delegadas por el Congreso de la República a esta administración transitoria.
La economía peruana enfrenta el reto de reactivar la inversión privada y frenar la volatilidad cambiaria. El despliegue de estas facultades conferidas por el Congreso sugiere que el gobierno busca evitar el estancamiento legislativo.
La presencia de un técnico de su calibre en el Palacio de Gobierno envía un mensaje nítido: Perú apuesta por una transición ordenada y técnicamente solvente. En el corto plazo, los bonos soberanos y la confianza empresarial serán los termómetros que midan la eficacia de este «giro de autor» en la conducción económica nacional.



