El grupo anglo-australiano BHP ha dado un paso decisivo para asegurar la longevidad y productividad de su activo más valioso. La compañía anunció formalmente el inicio de los trámites ambientales para la construcción de una nueva planta concentradora en la mina Escondida, el yacimiento de cobre de mayor envergadura en todo el planeta.
El proyecto, que contempla una inversión de 5.150 millones de dólares, representa una de las apuestas para modernizar la infraestructura crítica para enfrentar los desafíos geológicos que impone la madurez de un yacimiento que ha sido el pilar de la minería chilena por décadas.
El anuncio de BHP llega en un momento de tensión en la oferta global del metal rojo. Con la transición energética acelerando la demanda de cobre para vehículos eléctricos y energías renovables.
En un escenario donde las exigencias regulatorias en Chile se han vuelto más estrictas respecto al uso del agua y la protección de los ecosistemas del desierto de Atacama, BHP deberá demostrar que esta nueva concentradora puede operar bajo los más altos estándares de gobernanza ambiental.



