El conflicto entre Venezuela y Estados Unidos generó una reacción diplomática por parte de México, que cree en la no intervención. Claudia Sheinbaum, presidenta mexicana, se pronunció sobre la recompensa de 50 millones que permitiría la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
La declaración de la mandataria mexicana se produce en un contexto de alta tensión. El anuncio de la recompensa por parte de la administración Trump, aunque ya no está en el poder, sigue resonando como una medida de presión extrema en la política exterior estadounidense.
La postura mexicana refleja su política exterior tradicional, basada en principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos. En lugar de respaldar la medida de Estados Unidos, abogando por una solución pacífica y negociada.



