El Banco Central de Chile informó que la economía de la nación sudamericana registró un retroceso del 0,9% durante el pasado mes de mayo en su medición interanual. Este desfavorable resultado no constituye un tropiezo aislado en el ciclo productivo, sino que anota la quinta caída interanual consecutiva para el aparato macroeconómico chileno, consolidando una preocupante tendencia de enfriamiento que deprime las expectativas de crecimiento para el segundo semestre del año.
Según el organismo rector de la política monetaria, el retroceso del 0,9% estuvo fuertemente determinado por una menor producción minera, un sector que funciona tradicionalmente como la viga maestra de los ingresos fiscales netos y del comercio exterior del país.
El declive en las leyes de mineral en los yacimientos maduros de cobre y los paros operativos programados han mermado los volúmenes físicos de extracción, privando a la economía del dinamismo necesario para compensar la apatía de otros sectores internos. Para aportar un matiz estadístico a la medición, el Banco Central precisó que el mes en cuestión registró un día hábil menos en comparación con mayo de 2025, un factor calendario que restó tracción a las ventas minoristas y a las manufacturas no mineras.
Este indicador macroeconómico de alta frecuencia, que goza de una estricta relevancia al representar cerca de un 90% del Producto Interno Bruto (PIB) total del país sudamericano, exhibió una caída del 0,2% en términos desestacionalizados frente al mes de abril inmediatamente anterior.
Que el Imacec desestacionalizado retroceda en la comparación mes a mes desvela que la contracción de la economía chilena no obedece únicamente al sesgo de la base de comparación del año previo o a la anomalía de los días laborables, sino que evidencia un debilitamiento continuo e intermensual de la inversión fija y del consumo de los hogares en el corto plazo.
Con una actividad productiva que muestra claros síntomas de fatiga y un Imacec a la baja, las presiones institucionales y gremiales para acelerar el ciclo de recortes en las tasas de interés de referencia se intensificarán significativamente. No obstante, el instituto emisor deberá calibrar con extrema prudencia ortodoxa cualquier flexibilización monetaria adicional, velando por que un abaratamiento acelerado del crédito no reactive presiones inflacionarias remanentes por la vía del encarecimiento del dólar o termine por desestabilizar la cotización del peso chileno en los mercados de divisas globales.
Las corporaciones privadas de servicios avanzados y los proveedores industriales de la gran minería han comenzado a restructurar a la baja sus presupuestos de contratación, lo que restringe la masa salarial real y deprime la confianza del consumidor en las principales áreas urbanas. Sin una inyección robusta de inversión extranjera directa destinada a modernizar las plantas de fundición y destrabar la permisología ambiental, la capacidad de recuperación del PIB minero seguirá operando a media marcha durante los próximos trimestres.
Al encadenar cinco caídas interanuales consecutivas y registrar un descenso desestacionalizado del 0,2% en el Imacec de mayo, la economía chilena expone la urgencia de diversificar sus motores de crecimiento más allá de la dependencia exclusiva de las materias primas tradicionales.



