El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una propuesta de norma que podría alterar drásticamente el mapa de la banca corresponsal europea.
De aprobarse esta regulación, se procedería a un corte total del acceso al sistema financiero estadounidense para una entidad bancaria suiza de relevancia, bajo la grave acusación de haber facilitado operaciones a actores ilícitos vinculados a Irán y Rusia.
Se trata de la aplicación de la «sección 311» de la Ley Patriota, una herramienta de «muerte financiera» que prohíbe a cualquier institución bajo jurisdicción estadounidense mantener relaciones de cuenta con el banco señalado.
Washington sostiene que la entidad no solo presentó fallos en sus protocolos de «Conozca a su Cliente», sino que habría permitido activamente el flujo de capitales provenientes de redes de suministro militar y oligarcas bajo sanción.
Suiza ha trabajado arduamente en los últimos años para desprenderse de su imagen de opacidad, pero esta propuesta del Tesoro pone en entredicho la efectividad de sus mecanismos de supervisión actuales.
El impacto de esta norma, de confirmarse, enviaría ondas de choque a través de toda la banca privada europea. Las instituciones financieras se verán obligadas a realizar una auditoría aún más agresiva de sus carteras de clientes de «alto riesgo», ante el temor de ser las próximas en la lista negra del Tesoro.



