La economía canadiense cerró el ejercicio 2025 con una lectura de precios que ha generado un intenso debate entre analistas y responsables de la política monetaria. Según los últimos datos publicados por Statistics Canada, el Índice de Precios al Consumidor registró un incremento interanual del 2,4 % en diciembre, una cifra que superó ligeramente las proyecciones del mercado.
A primera vista, este repunte podría interpretarse como una señal de alarma sobre un posible recalentamiento de la inflación. Sin embargo, detrás del dato principal se esconde una narrativa mucho más matizada y, en cierta medida, alentadora para el bolsillo de los ciudadanos. El factor determinante en esta subida no ha sido un aumento generalizado de los costes de vida actuales, sino lo que los economistas denominan el «efecto del año base».
En diciembre de 2024, el gobierno canadiense implementó una reducción significativa de los impuestos a las ventas como medida de estímulo. Aquella bajada artificial de los precios hace que la comparación con los niveles de diciembre de 2025 parezca más elevada de lo que realmente es. Al desaparecer el beneficio tributario del cálculo anual, el índice muestra un salto estadístico que no necesariamente refleja una nueva espiral de precios.
Lo que realmente mantiene optimistas a los expertos es el comportamiento de las medidas subyacentes de inflación. Estos indicadores, que eliminan los elementos más volátiles como la energía y los alimentos para mostrar la tendencia real de la economía, se han enfriado por tercer mes consecutivo.
Esta tendencia a la baja sugiere que las presiones inflacionarias internas están perdiendo fuerza de manera consistente. La moderación en los precios de los servicios y la estabilización de los costes de la vivienda indican que la política restrictiva del Banco de Canadá está surtiendo el efecto deseado.
Aunque el dato de diciembre parezca un paso atrás en la lucha contra el encarecimiento de la vida, la realidad subyacente apunta a una estabilización. Los mercados financieros ya están ajustando sus expectativas, apostando a que este repunte es transitorio y que la trayectoria descendente de los precios se reanudará con fuerza en el primer trimestre del nuevo año.



