El mercado de commodities se prepara para una escalada histórica en los precios del oro. Un nuevo y audaz pronóstico de JP Morgan ha puesto una cifra impactante sobre la mesa: el metal precioso alcanzará un precio medio de 5.055 dólares por onza en el cuarto trimestre de 2026.
Esta proyección representa una subida dramática respecto a los niveles actuales y se basa en una sólida tesis económica centrada en la demanda estructural de dos actores clave: los inversores institucionales y los bancos centrales.
La justificación de JP Morgan para este precio récord es impulsada por la expectativa de un interés sostenido de los inversores y las compras constantes de los bancos centrales.
En un entorno de elevada incertidumbre geopolítica y una inflación persistente en muchas economías, el oro recupera su papel tradicional como activo de refugio seguro. Los gestores de activos y los fondos de cobertura buscan cada vez más diversificar sus carteras con oro para protegerse contra la devaluación de las monedas y la volatilidad del mercado de valores.
Los bancos centrales, en particular los de economías emergentes, están acelerando la diversificación de sus reservas para reducir su dependencia del dólar estadounidense. JP Morgan anticipa que esta tendencia no solo continuará, sino que podría intensificarse, con las compras oficiales actuando como un piso fundamental para el precio del metal.
Un precio del oro por encima de los 5.000 dólares la onza tendría un profundo impacto. Para las empresas mineras, significaría un aumento masivo en la rentabilidad, incentivando la inversión en la exploración y desarrollo de nuevas minas.
El pronóstico de JP Morgan, aunque audaz, es una llamada de atención sobre cómo las políticas monetarias y los riesgos geopolíticos están redefiniendo el valor de los activos de refugio en la próxima era económica.



