La agencia de gestión de la tesorería y de la deuda pública del país luso ejecutó una doble emisión de bonos soberanos por un total de 1.390 millones de euros, distribuidos en dos tramos con vencimientos claramente diferenciados a largo y muy largo plazo. La operación refleja el mantenimiento de la confianza de los inversores institucionales en el perfil crediticio del país ibérico, a pesar del entorno global de tipos de interés restrictivos y endurecimiento de la liquidez.

La subasta se estructuró de manera precisa para tantear el apetito del mercado en diferentes tramos de la curva de rendimientos. En el primer bloque de la operación, el organismo emisor colocó de forma satisfactoria 636 millones de euros en obligaciones del Estado con un vencimiento a nueve años. Esta referencia, considerada clave por los analistas para medir la percepción del riesgo a medio y largo plazo, se cerró con una rentabilidad media ponderada del 3,342%.

La demanda en este tramo demostró la consistencia de los fondos de inversión y las entidades bancarias por asegurar activos europeos de alta calidad que ofrezcan retornos atractivos antes de que las políticas monetarias de la eurozona cambien de rumbo.

La agencia estatal de deuda extendió su radio de acción hacia el extremo más lejano de la curva de vencimientos. El IGCP vendió bonos a 19 años por un valor nominal de 755 millones de euros, la rentabilidad se situó en el 3,452%. El diferencial de apenas 11 puntos básicos entre el bono a 9 años y la referencia a 19 años evidencia una curva de tipos notablemente plana, lo que indica que el mercado no percibe riesgos estructurales adicionales para el país en las próximas dos décadas.

Portugal ha mantenido una estricta disciplina presupuestaria combinada con un crecimiento económico sostenido que le ha permitido distanciarse definitivamente del grupo de economías periféricas de la eurozona tradicionalmente penalizadas por los inversores.

La moderada tasa de interés exigida por los mercados en esta emisión ratifica que la deuda portuguesa cotiza hoy con una prima de riesgo saludable, compitiendo de cerca con emisores tradicionalmente considerados más robustos.

El éxito de la emisión de estos 1.390 millones de euros dota al Tesoro portugués de un colchón de liquidez fundamental para afrontar el calendario de amortizaciones del presente ejercicio y financiar los programas de inversión pública en infraestructuras y transición energética.

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