Estados Unidos y México establecieron un grupo de alto nivel, que se reunirán para monitorear acuerdos mutuos, con un enfoque en la seguridad y estabilidad económica. La lucha contra estas organizaciones criminales, que operan en ambos lados de la frontera, es una prioridad compartida.
Otro tema crucial en la agenda es la prevención del robo de combustible, un delito que genera pérdidas multimillonarias y afecta la seguridad energética. Al colaborar, ambos países podrán intercambiar información y mejores prácticas para combatir esta actividad ilícita que socava la economía y, en ocasiones, pone en riesgo a las comunidades.
El grupo se centrará en la lucha contra los flujos financieros ilícitos. El rastreo y confiscación de los activos obtenidos de actividades criminales es un pilar fundamental para desmantelar las estructuras de las organizaciones delictivas.



