El Banco Central de Israel ha optado por la cautela. Por segundo mes consecutivo en este 2026, la institución dirigida por el gobernador Amir Yaron ha mantenido sin cambios las tasas de interés a corto plazo, situándolas en el 4%. La medida interrumpe un ciclo de flexibilización que el mercado esperaba consolidar tras la tregua en otros frentes regionales, confirmando que la estabilidad de precios vuelve a estar bajo asedio.
La incertidumbre ha regresado con fuerza. A pesar de los recortes de 2025 e inicios de 2026, el panorama es sombrío. La escalada con Irán han introducido una variable inflacionaria que no se puede ignorar: el encarecimiento de la energía.
El conflicto con Teherán ha disparado los precios petroleros a niveles que amenazan las expectativas de inflación en Israel. El sueño de regresar a tasas de interés más bajas parece evaporarse en medio del humo de la tensión bélica.



