Transcurridas 72 horas desde el registro del movimiento telúrico de magnitud 7,4 en la escala de Richter que impactó diversas regiones del territorio colombiano, las autoridades gubernamentales y los organismos de gestión del riesgo emitieron un nuevo balance oficial consolidado.

El informe técnico elevó a 250 el número de personas fallecidas, al tiempo que contabiliza más de 1.300 heridos de diversa consideración y calcula en aproximadamente 2.000 el total de personas reportadas como desaparecidas en las áreas afectadas por el evento sísmico y sus posteriores réplicas.

De acuerdo con la información suministrada por los puestos de mando unificado y los comités departamentales de atención de desastres, las operaciones de búsqueda y rescate se concentran prioritariamente en las zonas residenciales e infraestructura pública que sufrieron severos daños materiales, con el fin de ubicar a las personas que permanecen atrapadas o incomunicadas.

La cifra de 2.000 ciudadanos desaparecidos constituye una de las variables bajo especial seguimiento por parte de las entidades sanitarias, de socorro y de identificación forense. Para atender esta contingencia, el Gobierno nacional, en coordinación con las administraciones locales y la Cruz Roja Colombiana, ha dispuesto la habilitación de plataformas unificadas de registro y puntos de atención a familiares para agilizar los procesos de consolidación de datos y verificación de identidades en los centros hospitalarios y albergues temporales instalados.

En el ámbito del auxilio y la cooperación internacional frente a la emergencia humanitaria, el Vaticano hizo pública la manifestación de condolencias por parte del Papa León XIV hacia las familias de las víctimas y la población damnificada en el país sudamericano. Junto con el mensaje institucional, la Santa Sede anunció la asignación de una donación económica directa por un monto de 100.000 euros, canalizada a través de las redes de asistencia social e iglesias locales para la compra de insumos médicos de primera necesidad, alimentos no perecederos y elementos de cobijo.

Esta contribución financiera se suma a las partidas presupuestarias de emergencia activadas por el Gobierno central y a los mecanismos de asistencia técnica desplegados por organismos multilaterales y países aliados. La gestión de estos fondos y recursos materiales está siendo supervisada por las autoridades de Hacienda y de Gestión del Riesgo para asegurar una distribución eficiente en las jurisdicciones territoriales que presentan mayor nivel de afectación logística y social.

El impacto del sismo ha generado además alteraciones en las cadenas de suministro regional, interrupciones temporales en el envío de energía eléctrica y agua potable, y cierres preventivos en tramos de la red vial nacional por deslizamientos de tierra.

Las entidades del sistema bancario y los gremios económicos del país se encuentran monitoreando el efecto de la catástrofe en la actividad productiva y en el comercio de las zonas urbanas y rurales impactadas. Los boletines extraordinarios del Centro Nacional de Desastres mantendrán la actualización periódica de los datos a medida que progresen los trabajos de remoción de escombros y la atención hospitalaria en la red de salud pública y privada.

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