Aramco ha anunciado una severa reducción en sus precios oficiales de venta del gas licuado de petróleo de cara a las entregas programadas para el presente mes de julio de 2026. Esta estrategia de flexibilización comercial ha sido secundada, aunque con menor intensidad, por la corporación estatal argelina Sonatrach, configurando un escenario de abaratamiento generalizado de los combustibles industriales y domésticos que impactará de forma directa en las cadenas de suministro transnacionales.
La multinacional saudí aplicó un agresivo recorte de precios para julio que oscila entre un 24% y un 27%. Por su parte, la firma norteafricana Sonatrach optó por una corrección a la baja más moderada, ajustando sus tarifas de venta entre un 2% y un 10%.
Los analistas del sector coinciden en que esta coordinada retirada en la política de precios responde a un factor fundamental e ineludible en la economía de mercado: el notable e imprevisto aumento de la oferta mundial de gas licuado, espoleado por el incremento de la capacidad de refino y la sobreproducción física proveniente de los yacimientos del hemisferio occidental.
Los precios oficiales de venta de Saudi Aramco para los cargamentos de julio cayeron un histórico total de 180 dólares por tonelada métrica en el caso del propano, situando su cotización de referencia en los 580 dólares por tonelada. En una línea de ajuste aún más pronunciada, el precio del butano sufrió un desplome de 220 dólares por tonelada métrica, fijando su nuevo suelo comercial en los 600 dólares por tonelada para el séptimo mes del año.
El gas licuado de petróleo, compuesto principalmente por las fracciones de propano y butano refinadas, opera como un insumo estratégico e indispensable para múltiples sectores productivos. Funciona como la principal materia prima para las plantas de craqueo de olefinas que fabrican plásticos avanzados, sirve de combustible de transición para flotas de transporte pesado y es la fuente de calefacción y cocina de masivo uso popular para millones de hogares en economías emergentes.
El persistente auge en la extracción de gas natural licuado y petróleo de esquisto en los Estados Unidos ha inundado los terminales marítimos de subproductos de refinación como el propano, obligando a los gigantes de la OPEP a sacrificar ingresos fiscales netos inmediatos para evitar que el producto norteamericano desplace sus exportaciones tradicionales hacia los mercados del sudeste asiático.
Los nuevos precios del GLP informados este miércoles delimitan un panorama de holgura energética que favorecerá la reactivación del sector secundario global de cara al segundo semestre de 2026. Al anclar el propano en 580 dólares y el butano en 600 dólares por tonelada métrica, Saudi Aramco y Sonatrach demuestran pragmatismo financiero ante las realidades de la sobreoferta.



