China enfrenta una desaceleración económica en julio de 2025, según datos comentados por Bank of America. Las señales de demanda interna son débiles, con debilitamiento notable en la producción industrial, el gasto del consumidor y la inversión.
Este escenario sugiere que la economía china podría enfrentar un menor dinamismo en meses venideros, a la espera de señales más claras sobre medidas de estímulo o ajustes en la política monetaria. Uno de los indicadores clave es la inversión en activos fijos.
En lo que va de 2025, el FAI mostró una desaceleración significativa, con una variación interanual de apenas 1,6%. Más preocupante aún es que, al analizar un mes individual, el FAI registró su primera contracción desde 2021, un dato que subraya la fragilidad de la demanda interna y menor confianza para ampliar las inversiones desde las empresas.
La combinación de menor crecimiento en inversión y debilidad de la producción y el consumo compone un panorama donde las autoridades podrían enfrentarse a la necesidad de implementar políticas que revitalicen la demanda local. Un repunte podría indicar la posibilidad de un giro hacia una recuperación convincente.



