La tasa de inflación anual de Canadá registró un incremento de 1,9% en agosto de 2025, de acuerdo con datos oficiales. Aunque la caída de los precios de la gasolina ofreció un alivio parcial al bolsillo de los consumidores, el aumento observado en los precios de los alimentos generó un efecto compensatorio.
El informe más reciente del organismo estadístico señala que, entre los componentes que empujan la inflación, los precios de la energía moderaron su trayectoria a la baja, pero la gasolina dejó de caer con la misma rapidez de meses previos.
Este comportamiento diverge de otras economías desarrolladas donde la demanda y la oferta de energía han mostrado patrones más volátiles, subrayando, en el caso canadiense, una inflación más bien contenida pero con vectores de presión que podrían persistir si se mantiene la rigidez de algunos precios alimentarios y de servicios.
El dato de agosto ofrece un marco de serenidad para el Banco de Canadá, que desde hace meses mantiene un sesgo prudente ante posibles rupturas en la trayectoria inflacionaria. Si la inflación se mantiene cerca de ese 1,9% sin acelerar de forma significativa, la autoridad monetaria podría sostener o graduar ligeramente sus herramientas de política para sostener el crecimiento sin desatender las señales de precios.
La inflación anual de Canadá en agosto de 2025 se sitúa en 1,9%, impulsada por el aumento de precios de los alimentos y una desaceleración más suave en la caída de la gasolina. El cuadro macroeconómico continúa vigilante, con un horizonte de estabilidad que podría mantenerse siempre que no aparezcan nuevos desequilibrios en precios y empleo.



