Austan Goolsbee, máximo responsable de la Reserva Federal de Chicago, abrió la posibilidad de apoyar un recorte de tasas de interés en la reunión de septiembre, siempre que los datos resulten tranquilizadores. Según sus comentarios, un nuevo giro más suave en la política monetaria podría estar sobre la mesa si la economía continúa mostrando señales de enfriamiento sin afectar el impulso de la inflación.
Aunque, advirtió que los informes recientes que revelan una aceleración de la inflación de los servicios generan una pausa prudente. En su lectura, este fenómeno contribuye a un entorno de “estanflación” inducido por efectos de la política arancelaria, lo que añade incertidumbre al equilibrio entre crecimiento y precios. Este análisis subraya la cautela de la institución ante movimientos que podrían socavar la recuperación sin lograr una desaceleración suficiente de la inflación.
La declaración sugiere que la Reserva Federal podría actuar de forma flexible, evaluando nuevos datos antes de tomar una decisión sobre las tasas. En la práctica, una reducción en septiembre dependería de la trayectoria de indicadores como empleo, consumo y costos en servicios, así como de la evolución de las tensiones comerciales y sus efectos en precios y demanda.



