El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, declaró que las ventas en el país crecieron un 8,4% en octubre, un dato que destaca a pesar de las manifestaciones indígenas que se concentraron en la provincia de Imbabura y que culminaron el día 22 del mismo mes.
Las autoridades buscan mostrar una economía relativamente resiliente frente a la turbulencia social, intentando ligar el incremento del consumo con una mezcla de medidas fiscales, apoyo a la clase media y confianza en la estabilidad macroeconómica.
Según el mandatario, el incremento de la actividad comercial refleja una continuidad en la demanda interna, impulsada por programas de alivio y por una mejora en el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en segmentos de ingresos medios.
La provincia de Imbabura, con su variedad de actividades agroindustriales y artesanales, fue escenario de movilizaciones que, si bien concluyeron a finales de octubre, dejaron preguntas sobre el impacto local en ventas y empleo.
El dato de octubre se inscribe en un marco de crecimiento moderado. Las autoridades han priorizado la estabilidad fiscal y la contención de la inflación, buscando mantener un entorno propicio para la inversión y el consumo.
El mandatario subrayó que la meta es sostener el crecimiento sin ceder en la protección de derechos y demandas sociales. Los analistas señalan que, para sostener este impulso, el país debe combinar políticas de incentivos a la producción con una gestión eficaz de la seguridad y la gobernabilidad regional, elementos que influyen directamente en la confianza de los consumidores y la planificación de las empresas.



