Los precios al consumo registraron un incremento sólido durante el mes de diciembre, un repunte que se explica, en gran medida, por la disipación de las distorsiones estadísticas provocadas por el reciente cierre parcial del Gobierno Federal.

Este bache administrativo había reducido de manera artificial las métricas de inflación en noviembre, creando una falsa sensación de enfriamiento que el mercado ha corregido rápidamente. Con estos nuevos datos sobre la mesa, el escenario macroeconómico para el inicio de 2026 se aclara.

El repunte de los precios consolida la narrativa de una economía que, si bien se ha ralentizado, aún presenta focos de presión inflacionaria en sectores clave como los servicios y la vivienda. Para los inversores, el mensaje es claro: la Reserva Federal, bajo la dirección de Jerome Powell, mantendrá sin cambios las tasas de interés en su próxima reunión de enero de 2026.

El IPC subyacente mostró una persistencia que preocupa a los halcones de la Fed, situando la inflación interanual todavía por encima del objetivo del 2%. Esta normalización de las cifras elimina el ruido estadístico y permite al Comité Federal de Mercado Abierto tomar decisiones basadas en fundamentos reales.

La decisión de la Reserva Federal de permanecer en «modo espera» busca equilibrar el riesgo de una recesión con la necesidad de anclar las expectativas de precios a largo plazo. Un dólar fuerte y un mercado laboral que empieza a enfriarse sugieren que la política restrictiva está surtiendo efecto, pero el repunte de diciembre es un recordatorio de que la batalla contra la inflación no ha terminado.

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