En un movimiento que ha recalibrado las estrategias de inversión en Wall Street, BofA Global y Goldman Sachs se han convertido en las últimas grandes entidades de intermediación en retrasar sus previsiones sobre los recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

Los analistas de ambas firmas coinciden en señalar dos factores determinantes: una inflación persistente, alimentada por los elevados precios de la energía, y un mercado laboral que exhibe una fortaleza sorprendente.

Esta combinación de factores sugiere que la demanda interna sigue siendo lo suficientemente robusta como para presionar los precios al alza, obligando al banco central estadounidense a mantener una política restrictiva por más tiempo del esperado.

BofA ha adoptado una postura marcadamente conservadora, proyectando ahora que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés sin cambios durante todo lo que resta de 2026. Según su nuevo esquema, el primer respiro llegaría recién en el tercer trimestre de 2027, con dos recortes de 25 puntos básicos previstos para los meses de julio y septiembre.

Goldman Sachs mantiene una visión ligeramente más cercana en el tiempo, aunque igualmente postergada respecto a sus informes previos. La entidad dirigida por David Solomon prevé que el primer movimiento a la baja se concrete en diciembre de 2026, seguido de un segundo ajuste en marzo de 2027.

Esta recalibración de expectativas tiene efectos inmediatos en el costo del crédito y en la valoración de activos a nivel global. Unas tasas de interés elevadas por un periodo prolongado fortalecen al dólar, pero también incrementan la presión sobre los mercados emergentes y los sectores corporativos más endeudados.

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