El ministro de Economía y Finanzas ha confirmado que la expectativa es un aumento significativo de la inversión privada, tras la aprobación de una ley que introduce una reducción considerable en el impuesto a la renta para los principales actores del sector.
La principal disposición de esta normativa es la reducción del impuesto a la renta, que pasará del 29,5% actual a un competitivo 15% para las grandes empresas exportadoras.
Esta medida no es temporal, se extenderá por un período de diez años, proporcionando una estabilidad y previsibilidad que son cruciales para las decisiones de inversión a largo plazo.
El diseño de la política fiscal también muestra un enfoque escalonado para apoyar a las empresas de distintos tamaños. Las medianas empresas del sector verán su carga tributaria reducirse de manera significativa, pagando una tasa del 1.5% sobre su renta.
Por su parte, el apoyo a las pequeñas empresas es aún más directo, ya que la nueva ley las exime completamente del pago de este impuesto, lo que representa un alivio financiero para los productores.
El desafío ahora reside en la implementación efectiva y en asegurar que los beneficios de esta ley se traduzcan en un crecimiento inclusivo. Sin embargo, la señal es clara: Perú está enviando un mensaje al mundo de que su sector agrícola es una prioridad y un destino atractivo para la inversión de capital.



