El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que dejaría de comerciar con los países que tienen superávits comerciales con Estados Unidos a menos que la Reserva Federal recorte las tasas de interés.

Las declaraciones del mandatario estadounidense reabren un frente de tensión directa entre la Casa Blanca y la autoridad monetaria independiente del país, al vincular las políticas de intercambio comercial bilateral con la trayectoria de los costos del dinero establecidos por el banco central.

El planteamiento del mandatario busca presionar al Comité Federal de Mercado Abierto para que adopte una postura monetaria más expansiva mediante una rebaja en la tasa de interés interbancaria de referencia.

La advertencia sobre la suspensión de intercambios comerciales con naciones que registran balanzas comerciales desfavorables para la economía estadounidense introduce un elemento de incertidumbre adicional en las relaciones de comercio exterior, afectando potencialmente los flujos de exportación e importación con socios clave en Europa, Asia y América Latina.

El presidente hizo referencia al informe de empleo de agosto, que mostró que los empleadores crearon 162.000 puestos de trabajo durante agosto, argumentando que una economía más sólida justifica menores costos de endeudamiento.

Para la administración, la solidez reflejada en la creación neta de nóminas no agrícolas constituye un indicador de estabilidad operativa que permite abaratar el acceso al capital sin generar riesgos de desaceleración o desequilibrios estructurales en el sistema financiero.

La posición manifestada por la Presidencia contrasta con la visión tradicional expresada por los miembros del consejo de la Reserva Federal, quienes fundamentan las decisiones sobre las tasas de interés en la evolución de las métricas de inflación al consumidor y en la sostenibilidad a largo plazo del mercado de trabajo.

El eventual cumplimiento de una restricción comercial hacia países con superávit comercial supondría un impacto de gran escala en las cadenas globales de suministro y en el volumen del comercio internacional.

Diversas industrias dependientes de insumos importados, así como los sectores exportadores que enfrentarán posibles medidas de retribución arancelaria o barreras no arancelarias, monitorean de cerca el alcance de las declaraciones ejecutivas para ajustar sus previsiones de costos y esquemas de inventario para el cierre del ejercicio.

La posibilidad de un conflicto comercial extendido combinado con tensiones en torno a la autonomía de la política monetaria genera un entorno de volatilidad en los precios de las materias primas y en las decisiones de inversión de capital fijo por parte del sector corporativo.

El seguimiento de los comunicados emitidos por la Reserva Federal en sus próximas sesiones de trabajo resultará determinante para evaluar la respuesta institucional frente a los requerimientos del Ejecutivo.

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